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Aurora

Piezas

Guía de compra

Cómo elegir un aplique de pared

El aplique es la luz que no molesta: no cuelga, no ocupa suelo y se coloca a la altura de la mirada. Elegirlo bien es sobre todo una cuestión de altura, de cuánta luz necesitas en ese punto y de si quieres que se note apagado.

A qué altura

La referencia general es 1,60–1,70 m del suelo: la altura de la mirada de una persona de pie.

Junto a un cabecero, baja a 1,20–1,40 m para poder leer. Flanqueando un espejo, ponlos a la altura de los ojos de quien se mira, nunca encima: la luz cenital marca ojeras.

Qué tamaño

En un pasillo o junto a un espejo, entre 25 y 30 cm es suficiente.

Como pieza principal de una pared vacía, a partir de 40 cm. Una regla útil: el aplique no debería pasar de un tercio del ancho del mueble o del espejo al que acompaña.

Cuántos poner

En un pasillo, uno cada 2–2,5 m para que la luz no se corte entre ellos.

En un dormitorio, dos simétricos a los lados de la cama funcionan mejor que uno central. Sobre un sofá, uno solo descentrado da más carácter que dos.

Luz directa o indirecta

Un aplique que ilumina la pared crea un halo suave y agranda la habitación.

Uno que proyecta hacia abajo sirve para leer pero deja el resto en sombra. Los de material translúcido hacen las dos cosas a la vez.

La temperatura

2700 K es luz cálida, de descanso: dormitorio, pasillo, salón de tarde.

4000 K es neutra, la que no distorsiona los colores: baño, cocina, zona de trabajo.

6000 K es fría y despierta; úsala solo donde haga falta ver con precisión.

Antes de comprar

Comprueba dónde tienes la salida de cable: mover un punto de luz en una pared ya pintada es la parte cara.

Y mira el grado IP si va a un baño. Un IP20 es para zona seca; en la zona de salpicadura hace falta más protección.